lunes, mayo 08, 2017

El sindicalismo en Colombia, en la encrucijada

En otra celebración del 1° de mayo como Día Internacional del Trabajo, en Colombia los sindicatos viven un momento muy particular: mientras los asesinatos de sindicalistas pasaron de 275 en 1996 a 20 en 2015, la afiliación a sindicatos bajó desde principios de la década cinco puntos porcentuales. La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, por ejemplo, tiene actualmente cerca de 530 mil trabajadores luego de haber empezado con 1 millón 246 mil en 1986.
La propia CUT advirtió esta semana en un comunicado sobre la baja tasa de sindicalización actual: de las algo más de 22 millones de personas ocupadas que había en el país en 2015, apenas un millón y un par de miles más se encontraban afiliadas a algún sindicato: es decir, una tasa de 4,6 por ciento.
 
 
También reportó que “el leve crecimiento de la afiliación a sindicatos pasó del 6,8 por ciento anual entre 2010 y 2014 a solo el 1,21 por ciento en 2015”.
El contraste en este sentido entre Colombia y los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, es alarmante: la cobertura de la negociación colectiva en estos países es del 80 por ciento. Y en países latinoamericanos como Argentina, Brasil y Uruguay, esa cifra llega al 30 por ciento.


PROBLEMAS DEL SINDICALISMO

 Al respecto, Francisco Maltés, ejecutivo de la CUT, dijo a EL HERALDO que “en la baja tasa de sindicalización inciden varias cosas. La primera es que es casi un delito conformar un sindicato: hace cerca de un mes fueron despedidos unos 70 trabajadores del SITP que intentaron construir un sindicato. Además, la informalidad laboral hace que los trabajadores no se afilien”.
Y Cérvulo Bautista, fiscal de la Confederación General del Trabajo, CGT –creada en 1971 y con un número aproximado de un millón de afiliados–, señaló a este diario que “un trabajador con contrato a término fijo no puede sindicalizarse, por bolsas de empleo tampoco, por prestación de servicios no se pueden afiliar a los sindicatos. Ese derecho lo han perdido los trabajadores en nuestro país”.
A su vez, la ONG de la Escuela Nacional Sindical, ENS, da cuenta de que muchos trabajadores “están alejados de los sindicatos” y que “la tendencia es que los más jóvenes sigan esa senda”, bien por miedo a represalias de parte de los empleadores si se sindicalizan, o “por simple desconfianza debido a la satanización que ha sufrido este libre derecho de organización laboral”.
No obstante, Maltés sostiene que “la influencia de los sindicatos sigue siendo importante”. Pone de ejemplo la jornada del 17 de marzo, donde el movimiento sindical “movió en todo el país cerca de 2 millones 500 mil personas”.
José Vidal Castaño, economista e historiador de la Universidad Javeriana, en su artículo ‘Panorama del sindicalismo en Colombia’, publicado en 2012 en la página de la Fundación Friedrich Ebert, de Alemania, Fescol,  señala que en Colombia el acto administrativo de registro de un sindicato “se ha convertido en una barrera muy importante para el ejercicio del derecho de asociación sindical”.
Señala que entre 2002 y 2007 se rechazaron 491 iniciativas de trabajadores tendientes a la creación de un sindicato y pone de presente que este “es el único país en América Latina en el que el Gobierno tiene la facultad de disolver un sindicato”.
La ENS recuerda que el año pasado la Corte Suprema de Justicia decidió en segunda instancia que la mayoría de las huelgas fueron ilegales en el país:  de las 33 huelgas que llegaron a los despachos del alto tribunal, 19 fueron declaradas ilegales, 11 legales y tres quedaron sin pronunciamiento.
Al respecto, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo registró en que en 2014 se instauraron ante el Ministerio del Trabajo 50 querellas por uso ilegal de pactos colectivos, “que es una estrategia de los empleadores para impedir la organización de los trabajadores, o evitar que los sindicatos se fortalezcan”.
Y advirtió, además, que crecieron al tiempo los contratos sindicales (en 2013 se firmaron 964 y en 2014 esa cifra crecía al doble), “usados para mantener la intermediación ilegal y vulnerar derechos de libertad sindical”.
La CUT ha indicado que las figuras más utilizadas para promover esta ‘tercerización’ son las cooperativas de trabajo asociado, sociedades comerciales de diferentes tipos y “el uso de falsos sindicatos para firmar contratos sindicales”.
Igualmente critica que se ha masificado el contrato de prestación de servicios, mediante la cual se vincula trabajadores subordinados “pero sin protección real de seguridad social, sin prestaciones sociales, sin garantías laborales y a partir del cual en la práctica impiden la afiliación sindical y negociación colectiva”.
Por ello, Bautista sostiene que “el derecho a la huelga lo hemos venido perdiendo en Colombia y las centrales obreras venimos mirando que se respeten esos derechos: estamos pidiendo que los trabajadores sean contratados a término indefinido, y es lo que establecen los convenios internacionales, y le hemos exigido al Gobierno no afectar los derechos de los trabajadores”.


¿CÓMO VEN A SINDICATOS?

 La Fundación Ideas para la Paz, FIP, en su ‘Estudio sobre la cultura frente al sindicalismo en Colombia’, de 2012, da cuenta de que el sindicalismo en el país, lejos de ser visto como una actividad legal de reivindicación de los derechos de todos los trabajadores, es tenido por muchos como un ejercicio de “antagonismo social”.
Señala el documento que “la exposición de los sindicatos en la prensa está ligada a situaciones de confrontación con el gobierno o empresas” y que esta situación “acrecienta la percepción negativa” de los sindicatos, ya que su presencia en los medios se asocia a discusiones con el gobierno o a la parálisis por medio de paros, protestas, huelgas o boicots.
Pero la Fundación también menciona “la poca atención que reciben los sindicatos” cuando no se encuentran en medio de una confrontación con el gobierno o las empresas, lo que revela, según su estudio, que “el mismo hecho noticioso resulta de la confrontación”.
La FIP concluye que la cultura frente al sindicalismo se construye a partir de un constante debate en torno a la idea de la existencia o no de la crisis colombiana por la que atraviesa el sindicalismo, la existencia de un modelo que perjudica o no el ejercicio sindical, la denuncia de la existencia de prácticas de debilitamiento contra sindicatos y empresas y, finalmente, la existencia de un ambiente de violencia que perjudica o no al sindicalismo.


CRÍTICAS

 Marco Fidel Agudelo, politólogo de la Universidad Nacional, escribió en la revista Desafíos de la Universidad del Rosario que, a raíz del desvanecimiento social como colectividad del sindicalismo en la última década, “los escenarios de representación política podrían constituir una alternativa para el fortalecimiento de su objeto en la sociedad, una estrategia para la conservación de sus actuales reivindicaciones o una acción que evite su desaparición”.
Ese desvanecimiento se debe, en parte, según el experto, a los cuestionamientos que se le hacen desde la sociedad civil al sindicalismo “por su insuficiente capacidad de articulación social, su limitada fuerza gremialista y su deficiente representación de los intereses públicos y sociales de los trabajadores y del conjunto de la sociedad”.
Además, advierte Agudelo, el sindicalismo ha concentrado sus fuerzas en las “reivindicaciones fabriles”, sin involucrarse en la democratización de la sociedad y en las preocupaciones macrosociales y macroeconómicas.
Por ello, considera que el movimiento social de los trabajadores “ganará terreno en las arenas de la representación electoral o terminará convertido en una masa amorfa anclada en la informalidad, sin dirigentes o plan programático, de espalda a la sociedad sin representar los intereses sociales, incomunicada con las corrientes internacionales y enmudecida ante el Gobierno y los gremios económicos y empresariales, quienes procuran que haya cada vez más masa de trabajadores y menos organizaciones sindicales estructuradas como opción democrática que fortalezca el Estado Social de Derecho”.
De acuerdo con el texto del politólogo Agudelo, “históricamente el sindicalismo colombiano ha estado influenciado en lo político, en su mayoría, por las corrientes de izquierda, más que por el sindicalismo patronista, lo que implica una concepción del Estado esencialista o asistencialista. (...) Es decir, en esencia es un sindicalismo confrontador antes que negociador, lo que le ha significado la exclusión de los escenarios de decisión política nacional, al igual que al sindicalismo patronista que halla en su empleador a su defensor, protector y amparo, evita incluir en su lucha necesidades sociales por fuera de su núcleo de trabajo”.


El sindicalismo en Barranquilla, según el presidente de la CUT

“No hay nada que celebrar, es una conmemoración por la muerte hace 130 años de los mártires de Chicago”, asegura Javier Bermúdez, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, al indicar que hoy 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, son necesarias nuevas jornadas de “lucha y movilización” que reivindiquen aquel logro centenario de la jornada de 8 horas.
En su opinión, muchos conquistas laborales han desaparecido o se han visto disminuidas “por la aplicación de la política de libre comercio y de globalización” y la tercerización del empleo.
La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, ha disminuido sus agremiados en el Atlántico. Bermúdez señala que en los años 90 contaban, sin sumar al magisterio, con 16.000 afiliados, en su gran mayoría de empresas privadas, pero hoy tienen 18.000 y la mayoría, 11.000, son docentes, el resto del sector privado.
“Muchas industrias cerraron. Hoy el número de sindicalizados se ha reducido de 5 a 3,3%.”, revela el dirigente sindical. Señala que “podemos crear más sindicatos, por lo que establece la Ley 50 en su artículo 55, pero ese sindicato no cuenta con que la base o la masa de la empresa se afilie”.
Cita que hay sindicatos mayoritarios que han desaparecido al acabarse las empresas del corredor industrial, como el sindicato de Argos en la Vía 40, que tenía 400 afiliados, y de otras empresas como Aluminio Reynolds y Vanylon. “No es lo mismo que desaparezcan un sindicato de 25 o 30 personas a uno de 400 integrantes”.
Entre los factores a los que atribuye esta situación se encuentra la Ley 50 que “estrangula” las contrataciones de trabajo y el régimen de cesantías, entre otros. Sostiene Bermúdez que en el gobierno de Álvaro Uribe entró en vigencia la Ley 789 que define normas de empleo y amplía la protección social, y con esa flexibilización laboral se “desintegró aún más” el movimiento sindical; también alega que la mano de obra es “flotante” y por tanto no es consecutiva con la afiliación. Para hoy tienen programada una marcha a partir de las 8:00 a.m. El sitio de concentración y salida es la carrera 21 con calle 47.

Referencia:
https://www.elheraldo.co/local/la-crisis-de-sindicalismo-colombiano-258062

Carlos Angarita Buitrago
Trabajadores saldrán a las calles este 1º de mayo para rechazar política económica del gobierno y exigir soluciones laborales
 
 
Un 1º de mayo por salarios dignos; formalización laboral; cumplimiento de los acuerdos y negociación justa con los trabajadores estatales; implementación de los acuerdos de paz y rechazo a las políticas del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, serán las consignas que más de dos millones de  trabajadores en el país reivindiquen en este Día Internacional de los Trabajadores.
Las marchas se realizarán en las principales capitales de departamentos de todo el país, en Bogotá la movilización saldrá a las 9 am del Planetario Distrital hasta la Plaza de Bolívar, para protestar por la imposición por parte del gobierno de Juan Manuel Santos de las más lesivas medidas económicas, sociales y laborales, de fin de año quedan los amargos recuerdos de la reforma tributaria con aumento del IVA, el mísero salario mínimo, la negación de la ley aprobada en el Congreso y negada por Santos que le concedía derechos de trabajadoras formales a las madres comunitarias. “Así mismo, en la semana anterior han impulsado con inusitada propaganda la entrada de Colombia en la Ocde, el nuevo tratado de libre comercio comandado por los Estados Unidos y Europa, con reforma pensional cantada a los cuatro vientos para dar un nuevo zarpazo a los ya reducidos ingresos de los trabajadores y el incremento de los recursos de los grandes potentados y multinacionales que llevan al país a ser uno de los países más desiguales del mundo”, aseguró Luis Alejandro Pedraza, presidente de la CUT.
Aunado a esto, Colombia padece la más voraz ola de corrupción puesta al descubierto por los escándalos de las multinacionales Odebrecht, CBI y Canal de Isabel II, en Ruta del Sol II y Navelena, Reficar y acueductos de la Costa Atlántica, entre otros, que financiaron las campañas presidenciales del 2010 y 2014 de Santos y Uribe, y continúan desangrando a la nación entera.
A continuación se presentan unas cifras frente al desalentador panorama laboral de los trabajadores colombianos*.
Formalización laboral: El  61,6% de los 22´156.000 ocupados estaba excluido del sistema de seguridad social integral (salud, pensión, riesgos laborales, cesantías y cajas de compensación familiar). Sólo el 41,9% aportaba al sistema de salud, el 39,3% cotizaba a pensiones, el 45,3% lo hacía a riesgos laborales, y 38,4% estaba afiliado a las cesantías.
Adicionalmente un sector muy importante de los trabajadores que pagan seguridad social son tercerizados y subcontratados. El 73,8% del total de ocupados tenía empleo precario (en 2015 fue 74,4%), esto es, sin contrato o con contrato a término fijo o vinculados por empresas de servicios temporales, cooperativas de trabajo asociado o empresa asociativa de trabajo.
 
Salarios
Para el I trimestre de 2016 sólo el 53,8% de los ocupados manifestó tener un contrato de trabajo, de estos, el 61,7% escrito y el 38,3% verbal. Entre los escritos el 67,9% era a término indefinido y el 31,7% fijo. De cada 100 ocupados 49 eran asalariados y 51 no lo eran. El 16,9% de los primeros recibió menos de las 2/3 partes del salario medio.
 
Libertades sindicales:
-Afiliación Sindical. Para el 2015 la afiliación a sindicatos sobrepaso ligeramente el millón de afiliados, para una tasa de sindicalización del 4,6% con respecto al total de ocupados. En 2016 la tendencia creciente se mantuvo y se reportaron un total de 1´020.160 afiliados, un incremento de 1,8% con respecto al año anterior, permaneciendo la tasa invariable. Ese año se registraron 5.451 organizaciones sindicales. Los sectores que más afiliados tuvieron: Educación (26,5%), Industria manufacturera (11,8%), Administración pública y defensa (11,8%) y servicios sociales y de salud (11,0%).
-Negociación Colectiva. En 2015, de cada 100 convenios colectivos registrados en los sectores público y privado, 73 fueron contratos sindicales, 19 convenciones colectivas y 8 pactos colectivos. Mantienen pues preponderancia los contratos sindicales, que reemplazaron las cooperativas de trabajo asociado y se consolidan como un mecanismo para la desnaturalización de la actividad sindical. El 36% de las convenciones colectivas se dieron en la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, mientras que un 17% en el sector industrial y un 11,6% en la salud. La mayoría de pactos colectivos, el 42,6%, se registró en la industria manufacturera. El 97,7% de los contratos sindicales se suscribieron en el sector servicios sociales y de salud.
 
-Libertad sindical
De una muestra de 220 casos de libertad sindical, entre resoluciones del Ministerio de Trabajo, fallos de tutela, procesos ordinarios y proceso especial de fuero, se analizaron 170, de los cuales 111 son casos que NO amparan el derecho a la libertad sindical, representando el 65,3% de casos analizados.
El MinTrabajo no protege la Libertad Sindical porque sus decisiones contradicen tanto normas internas (la Constitución y el Código Sustantivo del Trabajo) como internacionales (Convenios 87, 98 y 151 de la OIT).
 
-Derechos Humanos
En 2016 persistió la violencia contra sindicalistas. Se registraron 268 violaciones, entre estas 19 homicidios, 17 atentados, 188 amenazas, 28 hostigamientos, 5 detenciones arbitrarias y 8 allanamientos ilegales.En lo corrido de 2017, 2 sindicalistas afiliados a la CUT han sido asesinados.
Empleados estatales: La negociación en el sector público no ha avanzado porque el gobierno no cumple los acuerdos, no se ha comprometido con la eliminación de las nóminas paralelas que la Corte Constitucional ha ordenado en reiteradas sentencias y ha ofrecido un irrisorio incremento salarial del IPC + 0,15% (5,9%), que en la práctica no recupera el poder adquisitivo perdido por los 3 puntos del IVA en la reforma tributaria.

Agenda sindical para la construcción de la paz:
-El compromiso de establecer un plan de formalización laboral y seguridad social para los trabajadores rurales, (punto 1.3.3.5 del acuerdo), es un tema específico en el que el sindicalismo incidirá para que los cinco millones de trabajadores rurales puedan organizarse y mejorar sus condiciones de trabajo.
-Garantías para los movimientos y organizaciones sociales (punto 2.2.1 del acuerdo)”: después del proceso de deliberación con los distintos movimientos sociales del país, el movimiento sindical quiere seguir incidiendo para que esta Ley se convierta en una verdadera política pública y que los derechos de asociación, de negociación colectiva, de protesta, de huelga, de consulta y de protección efectiva contra actos de discriminación e injerencia antisindical, se vivan efectivamente como garantías específicas para la existencia y reconocimiento del movimiento de los trabajadores.
-Garantías para la movilización y la protesta pacífica (punto 2.2.2. del acuerdo).
-Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición (punto 5.1.1 del acuerdo).
-Reparación Colectiva (punto 5.1.3.3 del acuerdo). El sindicalismo ha reclamado por varios años que se establezca una política de reparación para las organizaciones sindicales que resultaron afectadas en su existencia y funcionamiento con ocasión del conflicto, y logró, en el marco de la ley de víctimas (1448 de 2011), que se estableciera una instancia de alto nivel para negociar dicha política, y ahora con los compromisos del Acuerdo Final, podría finalmente avanzarse en la reparación a las organizaciones sindicales.
Ante este desalentador panorama, los trabajadores y sectores populares preparan un paro cívico nacional con participación de los más amplios y variados sectores sociales, políticos y  sindicales  del país.

referencia:
http://cut.org.co/trabajadores-saldran-a-las-calles-este-1o-de-mayo-para-rechazar-politica-economica-del-gobierno-y-exigir-soluciones-laborales/

Carlos Angarita Buitrago
 
Modelo económico y más diálogo, los reclamos en el Día del Trabajo
 
 
 
El diálogo social en búsqueda del respeto de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, el rechazo al modelo económico del Gobierno y el cese del asesinato de los líderes sindicales fueron los principales temas que enmarcaron la jornada de este lunes, en la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores.
Luis Miguel Morantes, presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), dijo que en esta conmemoración salieron a rechazar las políticas económicas del Gobierno en contra de los trabajadores y la población de menores recursos.

“Primero por la reforma tributaria tan injusta, con un Iva del 19 por ciento y otros superiores al 3 por ciento, así como otras medidas en temas de contratos laborales que los perjudican. Rechazamos el asesinato, especialmente, de defensores de derechos humanos, de las personas que van a reclamar sus tierras, de los líderes de la reparación de las víctimas y también de los líderes sindicales”, subrayó Morantes.

El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Luis Alejandro Pedraza, llamó a los trabajadores a unir fuerzas para buscar un cambio fundamental en el modelo económico del Gobierno, “en tanto que ha sido adverso en los intereses generales del pueblo, para que hagamos un esfuerzo común y continuemos apoyando el proceso de implementación de los acuerdos de La Habana y que también el Estado tenga una política clara para eliminar el fenómeno de la criminalidad y el paramilitarismo, que está atentando contra la dirigencia social y sindical”.

Para la Confederación General del Trabajo (CGT), “los trabajadores colombianos aún seguimos luchando por trabajo decente con salario digno, por el derecho de asociación, la equidad de género, el respeto de los derechos humanos, acceso a salud, educación, vivienda, contra el desempleo y la informalidad”.

La organización sindical expresó su preocupación por los problemas que afectan a esta población y que se deben poner en marcha serios programas de generación de trabajo decente, se combata la tercerización y la informalidad laboral, así como el desarrollo de otros que garanticen el legítimo derecho a tener una vejez digna al amparo de una pensión de jubilación.

De otro lado, la Procuraduría General de la Nación resaltó “la necesidad de aumentar los esfuerzos por la reivindicación de los derechos de los trabajadores y que sean las instituciones democráticas y los mecanismos de participación ciudadana los motores del progreso laboral”.

Añadió que el país tiene grandes retos para alcanzar el trabajo decente, así como generar mayor confianza en la democracia y el diálogo social a través del respeto de los principios y derechos fundamentales en el trabajo; la promoción de la igualdad de oportunidades, la extensión e integral cobertura de la seguridad social; la formalización laboral y la protección de la población trabajadora en estado de vulnerabilidad.
Gobierno y empresarios
Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos escribió en su cuenta de Twitter que, en el Día de los Trabajadores, ratifica su “compromiso para crear más y mejor empleo”.

Y recordó que en los siete años que lleva al frente del Gobierno se han generado más de 3,2 millones de puestos de trabajo.
La ministra de Trabajo, Clara López, hizo un reconocimiento a los trabajadores por su labor y llamó a que el diálogo social se proyecte para conseguir las transformaciones que reclama el movimiento obrero en Colombia.

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) destacó el rol de los trabajadores y sus organizaciones, “como parte esencial en la democracia participativa y como interlocutores legítimos en el diálogo social con los empresarios y el Gobierno”.

“En este día invitamos a que el país siga aumentando los índices de formalización de la economía, para ofrecer mejores condiciones laborales a los colombianos. Desde la Andi hemos insistido en que el país tiene que avanzar mucho más en competitividad, por eso, superar la informalidad contribuye en ese propósito”, dijo su presidente, Bruce Mac Master.
 
Referencia
 
 
Carlos Angarita Buitrago

martes, mayo 02, 2017

Modelo económico y más diálogo, los reclamos en el Día del Trabajo.


Las organizaciones sindicales marcharon y mostraron su rechazo a muertes de líderes sociales.


El diálogo social en búsqueda del respeto de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, el rechazo al modelo económico del Gobierno y el cese del asesinato de los líderes sindicales fueron los principales temas que enmarcaron la jornada de este lunes, en la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores.

Luis Miguel Morantes, presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), dijo que en esta conmemoración salieron a rechazar las políticas económicas del Gobierno en contra de los trabajadores y la población de menores recursos.


Subido por: Diana Correa Lozano